viernes, 7 de septiembre de 2012

Sobre cómo crear una nación... ¡Cazando vampiros!

Ayer fui con unos amigos al cine. Las entradas que pedimos fueron para ver Cazador de vampiros (Vampire Hunter, EU 2012).

Después de comprar las obligadas palomitas, refrescos y una paleta de chocolate, entramos a la sala dispuestos a ver qué es lo que nos ofrecía el filme. Ah! En tecnología 3D, por cierto.

Lejos de lo bien hecha que está la película (debo ser sincero en ese sentido), lo que llamó profundamente mi atención fue la temática abordada: invasión de vampiros al vecino país del norte, ubicados al sur del país con la intención de desaparecer a todo ser humano y apoderarse del territorio.

Y llamó mi atención no porque me pareciera interesante, sino porque no termino de entender cómo a alguien se le pudo ocurrir semejante cosa.

Historias sobre vampiros abundan en el cine y todas explotan la idea de seres sobrenaturales, con vidas eternas, cierto grado de carisma, en fin, todas surgidas de mitos, historias fantásticas o de la simple imaginación del guionista en turno, pero ésta película me pareció un exceso en todos sentidos.

Y me pareció un exceso en el sentido de que, de acuerdo con la premisa de la historia, ese país se independizó no de otro país, de seres humanos, no, se independizó de fuerzas ocultas y su padre fundador fue un ser humano con capacidades únicas, tan únicas que aún siendo un hombre ya maduro fue capaz de luchar y derrotar a las fuerzas del mal.

Esto a final de cuentas demuestra que tanto en la vida real, como en la ficción, todo puede suceder.