viernes, 24 de septiembre de 2010

Paranoia

De acuerdo con una conocida página de la red, la paranoia puede definirse como la sensación angustiante de "estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables o ser el elegido para una alta misión”.

En este caso, me referiré a la primera de las opciones para definir la paranoia, es decir “la sensación angustiante de estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables”. Y es que desde hace cuatro días, las autoridades de Quintana Roo alertaron a la población (alerta azul) sobre la presencia de una depresión tropical que se estaba formando al norte de Venezuela.

Antes de continuar, debo decir que en toda la península de Yucatán, afortunadamente existen en los habitantes costumbres ya muy arraigadas de prevención ante la amenaza de tormentas tropicales y huracanes, entonces, pese al temor que generan estos fenómenos, la gente sí protege sus casas y demás pertenencias y sí atiende los avisos que emiten las autoridades de protección civil correspondientes.

Bueno, retomo mi punto inicial: la paranoia.

Tal como lo comentaba, desde hace cuatro días las autoridades alertaron sobre la presencia de ese fenómeno meteorológico que podría alcanzar territorio quintanarroense, dada su ubicación y características. Y sí, desde el jueves 23 de septiembre, esa depresión de convirtió en la tormenta tropical Matthew.

Hasta aquí, pareciera que todo marcha de manera “normal”; sin embargo, lo peculiar con Matthew es, a decir de varias personas, lo temprano que se emitió la alerta. Es preciso señalar que hace unos días el huracán Karl, que provocó graves daños en Veracruz, impactó el sur de Quintana Roo –como tormenta tropical, a decir de las autoridades- y, de acuerdo con versiones de amigos y conocidos con los que comenté el tema (yo me encontraba fuera de la ciudad y no viví el paso de la tormenta), mucha gente sintió el poder de Karl en las calles o en el supermercado, debido a que no se alertó debidamente a la población.

Esa circunstancia, generó, por un lado, que la gente acudiera a los supermercados a realizar “compras de pánico” y además todo tipo de especulaciones en torno a la presencia de Matthew, principalmente que las autoridades alertaron tan tempranamente para “no cometer el mismo error” ocurrido con Karl y también, a través del twitter, otras redes sociales y mensajes vía celular, que Matthew se convertiría en un huracán de grandes proporciones y por supuesto efectos devastadores, de ahí que se emitiera una alerta “con tanta anticipación”.

No he vivido el paso de una tormenta tropical y menos aún el de un huracán, entonces, lo referido en el párrafo anterior provocó en mí esa sensación de “estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables”: paranoia.

Ahora mismo, al parecer Matthew no impactará territorio quintanarroense; sin embargo, lo que resta es estar atento a los anuncios de las autoridades y esperar a que la tormenta se degrade en el momento y en el lugar que se le de la gana… porque con estos fenómenos, todo puede suceder.

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